Bienvenido 2026
- Maite García
- 10 ene
- 9 Min. de lectura

¡Bienvenido 2026! Un nuevo año comienza con oportunidades cada día y buenos deseos, con la ilusión de seguir aprendiendo, avanzando y caminando en la vida. Es una tradición despedir el año, aceptar y agradecer como fue y recibir el nuevo con las doce campanadas, las doce uvas, celebrando y brindando por poder seguir así como estamos, con salud, con la gente que queremos, realizando las tareas diarias bien, haciendo los dias llevaderos y felices, continuando aprendiendo a dar lo mejor, a seguir siendo tenaces, responsables, comprometidos con la vida diaria y a tener las rutinas saludables y con el pensamiento de que los años no pesan que hay que intentar siempre ser feliz en la vida tanto en lo personal, como en lo profesional, familiar y social, poder seguir así ya es un agradecimiento al año y a la vida y no se puede pedir más.
Hay un refrán que siempre se dice a principios de año "Año nuevo vida nueva" como que siempre hay que olvidar lo malo de atrás y continuar así en la vida con calma, autodisciplina y paciencia que a la vez que se realizan las tareas diarias vives, paseas, el poder estar con los seres queridos, participar de momentos, poder compartir y brindar por estar en la vida y hacerlo así de esta manera construyendo siempre motivaciones, ilusiones y alegrías para poder seguir avanzando, siendo felices, seguir superándonos y a la vez poder contemplar la belleza de la ciudad, del sol, del mar, de las montañas, leer, escribir, lo que da inspiración, luz y esplendor a la vida cotidiana, intentar con el nuevo año vivir mejor, mejorar expectativas, recursos, llevar una vida cotidiana con calidad, saludable y buena.
El primer libro del año que estoy leyendo se titula "Vida contemplativa" de Byung-Chul Han, en él nos dice que "solo percibimos la vida en términos de trabajo y rendimiento", yo entiendo que es así, sino creo que no podría vivirse, porque la actividad además de poder generar ingresos nos ayuda a estar bien, a sentirnos bien, además que todas las tareas y rutinas diarias implican actividad que hace que podamos tener bienestar, es cierto que vaguear, estar inactivos tiene su lógica, incluso su magia pero no siempre podemos permitirnos esto, de la inactividad nos dice que "no es una debilidad, ni una falta, sino una forma de intensidad que, sin embargo, no es percibida en nuestra sociedad de la actividad y el rendimiento".
Contrapone el autor los términos actividad- inactividad, para -algo y para-nada. Entiendo que para-algo lo une a actividad, que se esfuerza y se trabaja para algo, como puede ser sentirse valioso, producir ciencia, arte, realizar proyectos, no tener limitaciones económicas, cubrir necesidades, y que hay que liberarse del para -algo, al hacerlo convertimos el paseo en danza, se libera al cuerpo de movimientos utilitarios y como obligatorios, las manos liberadas no agarran, juegan, es muy bonito esto que nos explica, porque a veces estamos agarrotados por la vida, tensos, estresados por los quehaceres diarios y cotidianos y que tenemos que ver el para-nada que va más unido a la inactividad, a no perseguir ningún fin. Nos aclara momentos de nuestra vida intensos donde eficacia, eficiencia, funcionalidad, trabajo que hoy en día nos parece un lujo pues en realidad no es un lujo ni libertad es sentirse sometido por la vida y sus circunstancias y las circunstancias de nosotros mismos y de los otros, pensar en la felicidad de una misma es otra cosa, es parar y no hacer, es inactividad, es belleza, vida contemplativa, es la fórmula de la felicidad, tampoco es pensar ni escribir, esto es actividad, es no hacer, ni observar, es no tener objetivos concretos, "es elevarse por encima de la pura vida".
Es así la vida y las edades, hay esa edad que vemos que para nosotros significa un lujo el trabajar, hacer aquello que nos gusta, vivir así como queremos, luchamos por esto, por mejorar la propia vida y enriquecerla, que hay algo especial en el mismo que le da sentido a la vida y en realidad es producción, es actividad, mantenerse vivo y eficaz logrando los retos. Y llega un momento que te dices "esto ya está conseguido" ahora voy a parar para cambiar esto porque en realidad quiero vivir de otra forma.
El autor nos da claves para hacernos ver que podemos cambiar el sentido de nuestra vida, lo que ya vemos como un sin sentido, y darle el sentido que queremos, nos explica que lo que verdaderamente es un lujo es la inactividad, parar y contemplar, no hacer. Entiendo que en la vida real se tiene que aprender a hacer, a trabajar para- algo, y por algo y a la vez saber parar, para no hacer, comprender esto, "el no hacer", el estar inactivos, como si se tratase de un ayuno espiritual, que tiene su efecto curativo. Que la obligación de trabajar, de producir, de ser exitosos, eficaces, de rendir nos lleva de forma escalonada a la inactividad, a contemplarla y explorarla, a querer experimentarla y que hay que aprender esto, a estar inactivos, es como aprender a no esperar nada, abre puertas, abre horizontes, es como la magia, produce felicidad. "La actividad se complementa en la inactividad". El tiempo de descanso y de ocio la mayoría de las veces es hacer otras cosas, seguir haciendo, lo que trata es de ayudarnos a saber parar y no hacer.
Los sueños, el propio sueño al dormir es actividad porque existen sueños lúcidos, que transforman destrezas mientras dormimos, lo que hace que soñar sea una actividad, es rendimiento, es un medio de la verdad, es como la sede privilegiada de la verdad, es un privilegio. Las cosas revelan su verdad en el sueño muy vivo y creador del inconsciente. Soñar es actividad, es rendimiento, es para algo, es trabajo, no es inactividad, no es para-nada.
Todo el libro nos dirige hacía el aprendizaje de la inactividad, "el elogio de la inactividad" nos dice el título. Es un llamamiento a pensar que el trabajo, pertenecer a una organización, lo social, puede dar sentido a nuestras vidas pero no lo es todo, falta una parte, el ser individual, el equilibrio de una misma, contemplar la riqueza interior que cada una lleva dentro.
La navidad nos invita un poco a no hacer, a parar y contemplar otras formas, se adornan mucho las ciudades, se iluminan, a entender que acaba un año y hay que hacer balance, nos da ese tiempo para dar bienvenida al nuevo año, y así poder reflexionar y formular nuevos deseos donde figure tanto la actividad como la inactividad, el para-algo como el para-nada, ver estas dos opciones y trabajarlas juntas, saber hacer y saber parar, saber no hacer, que es una forma de saber lo que queremos, de contemplarnos por dentro y de dar sentido a nuestra vida. Saber hacer para-algo y para-nada son capacidades, y que no lo veamos ni como hiperactividad ni como pereza, sino como beneficio personal, de logro, es una forma de riqueza exterior e interior, de logros. La vida la vivimos para-algo y solo se consigue contemplando el para-nada. Saber lo que hacemos y porque lo hacemos, a la vez los estudios y la propia vida nos ha demostrado que el no hacer nada alivia el estrés, genera calma, y permite contemplar y observar muchas otras cosas, lo que significa que la inactividad ayuda en la resolución de problemas.
Hoy en día que somos multitarea para poder llevar la vida personal, profesional, cultural y social como nos gusta y queremos, y que tenemos que aprender a llevarlo todo a la vez, se nos exige este nuevo aprendizaje como ayuda al estrés, a la presión, y a no sentir sentimientos negativos ni culpas porque a veces no podemos hacerlo, no lo logramos, nos invita el autor a sonreír a la vida aprendiendo a "no hacer nada", no es ocio pues el descanso y el ocio lo hacemos con propósito, el ejercicio para adelgazar, la cocina para mejorar la dieta, etc... El no hacer significa no tener propósitos, es un poco como el dejarse fluir, desconectarse de todo y recuperarse, reducir las presiones, el estrés, además de ver la vida de otra forma, sin prisas, y sentir curiosidades, poder descubrir muchas otras cosas maravillosas de una misma y de la vida que si no se para no se descubren. No sabemos ni la maravilla que existe dentro de cada uno ni en la vida la belleza de la misma porque apenas hay tiempo para esta vida contemplativa que tanto nos gusta. Lo que significa que ser vago, ser perezoso es ser mas libre y poder disfrutar de muchos más placeres.
Entiendo que saber llevar una vida para-algo y para-nada se consigue con pensamiento crítico y mentalidad de paradoja, saber ver las alternativas contrarias, saber hacer y saber parar, para algo y para nada. Parar obligados por enfermedad no es saber parar, además de que entonces ya no se puede llevar la vida como se quiere, sino como obligan a hacerla y a vivirla y a lo mejor no se quiere vivir así, esto genera también angustia, estrés, preocupación porque se ve de otra forma, hay que aprender a hacer y a parar cuando se necesita.
Lo ideal entiendo es poder llevar la vida con salud, sabiendo hacer, con propósito, con una misión y sabiendo parar para-algo y para-nada, mantener asi una buena vida con salud física, psíquica, mental, saber moderarse y buscar el equilibrio en la persona misma.
Las exigencias de la vida obligan a ser productivos, esto está bien, a desarrollar tareas que se convierten en rutinas, en hábitos, y a veces esto se convierte en una queja constante porque no se sabe parar, parece imparable, no se sabe decir no, el elogio de la inactividad trata de saber hacer pausa, saber parar y no hacer nada, contemplar, permitirse este lujo de hacer y de no hacer, de saber estar haciendo y de saber no hacer nada. Esto hace mejorar en todo, relacionarse bien, alimentarse mejor y saber hacerlo también con las palabras, la lengua, las personas, con la vida, significa llevarla mejor, expresarse mejor, contemplar y aprender mas del "misterio de la vida".
El objetivo es además de buscar el equilibrio entre lo que nos gusta y lo que no nos gusta, entre lo agradable y lo desagradable, lo positivo y lo negativo, ver el bienestar y el malestar y observar que la vida merece la pena, que hay esa intención de hacer para algo y a la vez la de la contemplación de no hacer para nada.
Estos días que se estrena el año nuevo hay una reincorporación a las rutinas en los sistemas, en las instituciones, en la escuela, en la vida en general, en estos días de reflexión te das cuenta que saber estudiar y saber ver tanto el bienestar como el malestar es bueno para un funcionamiento más humano y más óptimo además nos permite manejar emociones intensas y eufóricas especialmente en periodos de crisis o de malestar prolongado, poder contemplar a la vez y apreciar la belleza del entorno, lo bueno que hay en nuestra vida y a la vez lo malo, tener en cuenta el para algo y el para nada, ese equilibrio para funcionar mejor.
La cuestión de las emociones y de las reacciones es importante, para-nada también significa bienestar, exigirnos y forzarnos a nosotros mismos a parar para tener calma y paz, más deleite en nuestra vida, interpretar nuestras emociones porque son un condicionante en nuestra vida, y pueden cambiar la forma de como somos, como la vivimos, actuar sobre nosotros y cada uno tiene que saber ver lo que quiere para si mismo. Podemos al realizar tantas rutinas diarias estar programados, de hecho lo estamos desde que nacemos, hay cosas que son para bien y al no hacer nada y contemplar otras muchas podemos interpretar y mejorar esto. Es un aprender a actuar antes de que te dominen las emociones y reaccionar bien. Entiendo que la felicidad tiene que ver con el bienestar y el malestar que hay en cada uno, con el para algo y el para nada, con las emociones y las reacciones que suscitan tanto trabajar como contemplar.
Para finalizar lo hago con una frase del autor que viene en el libro y comentar que el libro viene muy bien para trabajar las emociones, las reacciones, la inactividad, para las personas que se van a jubilar y ver que durante la vida activa tuvieron un propósito, una misión que pudieron desarrollar y ahora en la jubilación pueden tener otro propósito o no, que la vida también tiene el sentido el no hacer nada, contemplar la vida de otra forma, y que genera muchos conocimientos, que mientras se trabaja es una ilusión grande pensar en llegar a ser mayor y jubilarse, y no solo para no trabajar sino para no hacer nada, y contemplar y vivir la vida de otra forma. La vida activa es muy importante y tiene muchos fines, hay que saber verlos, y aprender a lograrlos contemplando lo bueno y lo malo, lo bueno de lo malo y lo malo de lo bueno. En sí la inactividad es otro tipo de actividad, es observar, es comprender, es algo lento, sin prisa, es enemiga de las prisas y hay que saber trabajarla para poder llegar a jubilarse y tener una buena vida de mayor así mucho más contemplativa. Asi pues bienvenido 2026, desear que el 2026 sea muy bueno para todos, para-algo y para-nada, que incluya muchos y buenos propósitos de amor, de salud, económicos, de relaciones, contemplativos y de placer, de actividad y de inactividad, de ocio y disfrute, poder diseñar así una nueva forma de vida mucho mas sencilla, placentera, natural, y con humor para cada una de las personas que las ayude a no parecer sino a ser y estar en el mundo agusto y feliz, sabiendo hacer para-algo y para-nada.
"La verdad y la belleza convergen en la amabilidad...La verdadera felicidad se debe a los gestos bellos que no sirven para nada"















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